viernes, 6 de julio de 2012

Otro día gris...

Es uno de esos días grises, opaco, ni tan gris ni tan frío, esos que hacen que te den ganas de salir a cotejar el día que hace. 
Y esa resolana, lenta, que apenas cae y a lo lejos, te da ganas de seguir y salir a conocer cuantos colores mas puede tener este día. Es como desafiar al clima, jugar con los posibles contrastes y armar algo mejor. 
Quien sabe se aproxime la lluvia, pero la lluvia que no es tristeza, esa lluvia renovadora que te da ganas de volver a salir de quedarte afuera, de mojarte, de ser una gota mas perdida entre todas esas gotas que bañan la ciudad. Una de esas gotas que transparentes caen sobre el suelo y se desdibujan entre tantas otras que caen junto a ellas. Pero una gota diferente, una gota saltarina, una gota dura o blanda. Otra gota. 
O quizá, aparece ese sol ansiado. Ese sol que calienta nuestros días y los hace mas hostiles en verano, o mas llevaderos, mas lindos en invierno. Como hoy. Ese sol que te permite ser uno mas de sus rayos y caer sobre las calles del centro, ahora a la siesta, abandonadas. Ese sol que pretende resaltar entre el oscuro asfalto que nos rodea y no nos deja ver mas allá de estos grandes edificios. Ese sol que no pide permiso e indiscreto asume que es el rey. Ese sol. Sol que cobija. 
Y quien sabe a donde nos llevara este día, pronto llegara la noche y la luz se ira apagando hasta que solo la luna, la luna cautiva nos vuelva a iluminar. Ojalá este blanca, radiante, como siempre la sueño... Como siempre tendría que estar. Ojalá que llegue con muchas ganas, con mucha luz. Con mucho mas para dar de lo que esperamos de ella. Sus galas, su blanco, su altura. Así es ella. No es una mas, es la esperada, es motivo por el que recorri todo este día. 

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