Todo puede cambiar de un momento en cuestión de segundos. Una mala decisión, tomada a las apuradas o enojados. Tal vez una mala pisada o no ver algo que estaba ahí latente y esperando en nuestro camino. No decir palabras en el momento justo, callarlas y tragárselas por miedo a equivocarnos. Actuar sin pensar. Amar sin respetar. A la vida hay que tomársela en serio, porque hay oportunidades que no regresan. Sólo eso.