Cada vez que tengo que estudiar, a mi se me da por descubrir nuevas canciones de Sabina, soñar con Neruda y el mar, planear estrategias revolucionarias al estilo Che o cocinar (en ese orden). Eso, sin contar las ganas de comprarme un lienzo y embriagarlo de colores. MUERO DE GANAS.
O la fotografía, quizás. La verdad es que admiro mucho a los fotógrafos. Hay que ser demasiado despegados para entregar ese instante de su vida a otros. Estar del otro lado, mirando como pasan las cosas y transmitirlas. Es parecida a la tarea del periodista, no?
Pero también, quiero volver a hacer teatro y retomar mis clases de flamenco! Realmente extraño las dos cosas.
Y no es que no quiera rendir, sino que odio estar obligada a algo. Mi caprichosa alma bohemia.
Es más, hasta me puse a limpiar mi cuarto y a ordenar la ropa. (Igual, a eso, siempre lo hago antes de estudiar). Es como el primer paso: Ordenar la casa para ordenar mi cabeza.
También, viajar al campo podría ser. Me inspira.
Y ahora se me metió el templo del sol en la cabeza. Y más, que ayer ví el último video de Arjona grabado ahí, en el de Guatemala. Lindo. Muy lindo. Y con mucho verde! Parece ser un país para conocerlo pronto.
A mi no me dan miedo las cosas que pasan en Centroamerica. Prefiero mil veces estar ahí y no en Europa. Es como que siento que de la cultura europea lo puedo leer o ver en fotos pero en Latinoamerica, tenes que estar!
No creo en las imágenes que muestran los medios. O bueno, será que me gusta jugar con los límites. Y ahora con pasaporte en mano y siendo mayor de edad, es como que no pueden detenerme. No hay límites para mi, más que los que yo misma me pongo y justamente, son esos los que intento romper.
Así que por ahora, en mi casa, dejaron de lado el indisciplinado hijo para quejarse de la hija insolente y caprichosa.