jueves, 19 de julio de 2012

I

Saludo a sus amigos, diciendo que volvía al rato y salió. Pasó por el baño, se miro al espejo, volvió a mirar su celular (para contestar por si acaso) y siguió hasta la puerta. 
Con una sonrisa en su rostro. Fugaz. Repentina. Leal. Llegó. Hacia frío. No mucho, pero hacia. Por lo que el tapado tapaba su vestimenta que había preparado para seducirlo. Y aunque no estaba previsto, fue como si ella lo hubiese predecido, sus miradas se reencontraron vidrio de por medio. Ella se acerco al auto, y aunque estaba un poco borracha, abrió la puerta y se sentó a su lado. él no iba a bajar, ya le había advertido, Así que lo acompaño dejándolo libre a qué la condujera a donde él quisiera. Fueron a cargar nafta, fue un momento en el que coquetearon, se miraban, sonreían cual niños, ella le tocaba el pelo, él intentaba conquistarla con historias... Ella moría por besarlo, él moría de cansancio, había pasado esa tarde con sus amigos jugando al fútbol y al otro día le tocaba madrugar. Se miraron otra vez, sonrieron e inconscientemente decidieron, juntos, dejar ese encuentro para otro día. Él tomo la avenida y la trajo camino a casa, mientras charlaban de posibles futuros... Un futuro que ambos veían lejanos pero les gustaba acercarlos charlando de ello. Tanto él como ella sueñan con mudarse de la provincia, independizarse y vivir de lo que mas les gusta hacer. Pero les cuesta asumir una relación, tema que evadieron durante todo momento en que estuvieron juntos, por supuesto. Llegaron a la casa de ella. Y un silencio incómodo invadió el encuentro, tal vez, ambos no querían que acabe. Hasta que ella tomó la iniciativa y diciendo, "espero verte pronto" abrió la puerta del auto, esa misma puerta que había abierto 30 o 40 minutos antes para volver a cerrarla y volver a mirarlo detrás de ese vidrio. De pronto, hizo mas frío del que hace unos minutos había sentido. Se dirigió hasta la puerta de su casa, saco las llaves y abrió la puerta, él aguardaba en su auto, volvió a mirarlo (esta vez con nostalgia) y cerró. Le costó cerrar. Paradójico.

domingo, 15 de julio de 2012

Embriáguense.

Hay que estar ebrio siempre. Todo reside en eso: ésta es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del tiempo que nos rompe las espaldas y nos hace inclinar hacia la tierra, hay que embriagarse sin descanso.
Pero embriagarse, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca. Pero embriáguense.
Y si a veces, sobre las gradas de un palacio, sobre la verde hierba de una zanja, en la soledad huraña de su cuarto, la ebriedad ya atenuada o desaparecida ustedes se despierten y pregunten al viento, a la ola, a la que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, pregúntenle qué hora es; y el viento y la ola, la estrella, el pájaro, el reloj, contestarán:
"¡Es hora de embriagarse!"
Para no ser esclavos martirizados del tiempo,
¡embriáguense, embriáguense sin cesar!
De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca.


Charles Baudelaire (1821-1867)

viernes, 6 de julio de 2012

Otro día gris...

Es uno de esos días grises, opaco, ni tan gris ni tan frío, esos que hacen que te den ganas de salir a cotejar el día que hace. 
Y esa resolana, lenta, que apenas cae y a lo lejos, te da ganas de seguir y salir a conocer cuantos colores mas puede tener este día. Es como desafiar al clima, jugar con los posibles contrastes y armar algo mejor. 
Quien sabe se aproxime la lluvia, pero la lluvia que no es tristeza, esa lluvia renovadora que te da ganas de volver a salir de quedarte afuera, de mojarte, de ser una gota mas perdida entre todas esas gotas que bañan la ciudad. Una de esas gotas que transparentes caen sobre el suelo y se desdibujan entre tantas otras que caen junto a ellas. Pero una gota diferente, una gota saltarina, una gota dura o blanda. Otra gota. 
O quizá, aparece ese sol ansiado. Ese sol que calienta nuestros días y los hace mas hostiles en verano, o mas llevaderos, mas lindos en invierno. Como hoy. Ese sol que te permite ser uno mas de sus rayos y caer sobre las calles del centro, ahora a la siesta, abandonadas. Ese sol que pretende resaltar entre el oscuro asfalto que nos rodea y no nos deja ver mas allá de estos grandes edificios. Ese sol que no pide permiso e indiscreto asume que es el rey. Ese sol. Sol que cobija. 
Y quien sabe a donde nos llevara este día, pronto llegara la noche y la luz se ira apagando hasta que solo la luna, la luna cautiva nos vuelva a iluminar. Ojalá este blanca, radiante, como siempre la sueño... Como siempre tendría que estar. Ojalá que llegue con muchas ganas, con mucha luz. Con mucho mas para dar de lo que esperamos de ella. Sus galas, su blanco, su altura. Así es ella. No es una mas, es la esperada, es motivo por el que recorri todo este día.