Estaba a punto de subir información a mi twitter sobre un nuevo congreso que se aproxima, en septiembre, en Bogotá - Colombia... y salió esta frase: "La universidad está sobrevalorada."
Minutos antes, había tenido un cruce de palabras con papá y mamá porque no hay fecha de recibida. Claro, supuestamente este año, máximo en septiembre la nena ya iba a estar recibida.
Pero resulta que esta nena, decidió, primero: conocer MachuPicchu y la cultura Inca, segundo: irse de mochilera y casi sin dinero a recorrer parte de la Sudamérica a la que no había podido llegar antes. y tercero, tomarse este año para seguir viajando por el resto de Latinoamérica pero está vez acompañada de un proyecto que comenzó con el primero de los casos (conocer la cultura originaria).
Ah, y no conforme con esto, la nena también decidió anotarse en cuanto programa de becas para talleres se presenten y para que vean que tuvo sus frutos, el junio estoy viajando a Rosario por un taller de "Community Manager". Y aún quedan más respuestas en camino, y muchos talleres más por el resto del año a los que seguro me presentaré también.
Por otro lado, está el tema de mi poesía, que me tiene enganchada día y noche y que este año vino más latente que nunca. Y entre tanto, la pregunta es, ¿para cuándo la recibida?
Muchas veces entendí que el verdadero periodista no necesita de la universidad (el periodista se hace en la calle), y un escritor, mucho menos. Porque "nadie te enseña a escribir (ni a sentir)"... y de eso ya había hablado en notas anteriores. El punto es que, mientras más leo, más conozco, más viajo y más aprendo, más me doy cuenta de que la universidad para la mayoría no es más que un fin, cuando para mi es tan solo el camino. Es mi herramienta para la transformación, pero no por eso se va a convertir en esta obsesión que si obsesiona al resto de la sociedad, porque si no tenes un título...!!!
A ver, sí, sueño con tener mi título de Comunicadora Social, o Licenciada en Ciencias de la Comunicación, y algún día, ojalá obtenga un doctorado por algo, bueno. Pero también, quiero disfrutar de este momento que estoy viviendo, en donde los viajes, la lectura, los sabores se han convertido en mi mundo. Y no tengo porqué desperdiciarlo. Estudiar, si de todos modos me la paso estudiando, me informo, leo y me mantengo al tanto de la realidad en que vivo y que vivimos. Eso sí, cierto, nadie me lo certifica.
Después de todo, somos tan materialistas que no vamos a ir a una charla si no nos dan crédito de ella, si no nos dan el papelito que certifique que estuvimos ahí, y la verdad, eso para mi no es lo importante, sino aprender y compartir.
En fin, creo que nunca vamos a estar de acuerdo porque aunque nos lo demos de superados, está sociedad sigue atada a las cosas materiales, materiales como un simple papel firmado y encuadrado, colgado en la pared. Que por cierto, queda muy bonito (y lo digo porque ya tengo unos cuantos de talleres/seminarios/cursos). Pero no por eso nos vamos a obsesionar.
Ta, como dicen los uruguayos, es lo que pienso y la verdad, que aunque a veces me pese, sobre todo por las presiones familiares y de algunos amigos, hoy en día, no sé cuando me voy a recibir. Ojalá sea pronto, pero sepan que esto para mi no es un trámite, que es mi vida, es mi camino y lo quiero disfrutar. Me recibiré cuando este lista :)
Y si no me recibo, no me preocupo. A Gabriel García Márquez nunca lo detuvo el no tener un título, al contrario, muchos afirman que si hubiese terminado sus estudios en derecho, si le hubiese dedicado el tiempo que requería realmente, no hubiese sido nunca lo que hoy es porque quizá no le hubiese quedado tiempo para escribir lo que es su obra máxima, "Cien años de soledad...". Pero bueno, capaz son solo dichos. lo que sí, es que para escribir uno no necesita un título, simplemente ganas y un buen apoyo.
Mientras, yo no me apuro y me dejo ser. Me refugio en mi lectura y cuando me inspiro, escribo, escribo porque es lo único que me mantiene en conexión conmigo misma y saca a la luz mi verdadero ser.